jueves 4 de diciembre de 2008

Némesis (VII) Emboscada

(parte VI aquí)

No podía moverse, ni sentir otra cosa que los latidos de su corazón. Pausados. Bombeando sangre, vida. Pero ... podía recordar cosas. A cada instante le asaltaban recuerdos inconexos ...

.. estaba a punto de empezar a llover. Podía sentirlo. El cielo estaba completamente cubierto por nubes grises y amenazadoras. El suelo estaba húmedo. Seguramente por la noche había llovido. Avanzaba muy despacito sobre una moto, por aquel céntrico y pequeño parque. Una isla de paz y de silencio en aquella maraña de edificios. Oficinas, en su mayoría. Sabía que no debía hacer eso, ir en moto por un parque, estaba prohibido, pero tenía prisa. Y la pena era demasiado grande. Estaba cansado, muy cansado. Y además el parque estaba desierto. Casi. Silvia estaba allí, en medio del parque, junto a una fuente con estatuas de piedra y pequeños chorros de agua. De pie. Quieta. Con un paraguas en la mano derecha. Avanzó, muy despacito, hasta llegar a su altura. Paró el motor, se quito los guantes y después el casco.

-Creí que ya vendrías-

-Pero estoy aquí, Silvia-

-Y me alegro por ello.-

El se quedó en silencio, todavía sobre la moto, el pie derecho firmemente apoyado sobre el suelo empedrado del parque y la mirada clavada en el cuadro de relojes de la moto. Una mirada ausente, perdida.

-Siento mucho la pérdida de Paula. Todos lo sentimos. Y me han encargado de que te transmita nuestras más sinceras condolencias. Es una tragedia ... Era una mujer maravillosa. Y una maga excelente-

-No es una tragedia, fue algo deliberado, fue un asesinato, han roto las reglas, las han roto, y volverán a hacerlo-

-¿Qué quieres decir?

-Lo que oyes. Se ha acabado la partida. Han roto las reglas y pagarán por ello-

-No puedes hacer eso. Cualquier acción violenta podría ser malinterpretada. Comprendo que estés apenado por la pérdida de Paula ...-

-¿Apenado? ¿Apenado? No te puedes ni imaginar cómo me siento. Este dolor no me deja vivir ... No puedo vivir sin ella, no puedo, no puedo.-

Rompió a llorar desconsoladamente. Silvia intento acercarse un poco más a él y consolarle, pero él extendió el brazo derecho.

-Claro que se como te sientes... Soy como tu ¿lo has olvidado? Te enseñé a canalizar tu intuición. A potenciarla. De la misma forma que me lo enseñaron a mí. Deja que te de un abrazo. Te sentirás mejor. Lo sabes.-

-No. Si he venido hasta aquí, ha sido para decirte que lo dejo. Punto final. Podéis olvidaros de mi.-

-No puedes dejarnos. Somos tu familia. Somos tu vida.-

-Una familia se enfrenta unida a las adversidades. Como uno solo.-

-¿Enfrentarse... ? No has escuchado nada de lo que te he dicho, no podemos ¿Me estás escuchando? ¿Entiendes lo que te digo?-

Tenía la mirada perdida, los ojos muy abiertos. Respiraba deprisa como si acabara de hacer un gran esfuerzo. Comenzó a ponerse el casco. Le costó mucho trabajo abrochárselo, sus manos temblaban.

-¡Es una trampa! ¡Sabían que vendría! No se como pero lo sabían, es una trampa, me cago en la puta, lo sabían... -

-¿Qué dices? Creo que estás perdiendo el juicio... -

-¡Cállate! Calla y siente ¿has olvidado lo que me enseñaste? ... –

Ella se dio la vuelta, despacio, muy despacio. Comenzó a desplegar sus sentidos. Lentamente. Como una tela de araña. Como el haz de un radar, barriendo a impulsos rítmicos el espacio que les rodeaba. Ella también podía percibirlo. Esa sensación amarga en el estómago. Esa extraña vibración en el aire. Ese sonido chirriante, aunque muy débil, pero tremendamente desagradable. Sintió miedo. Mucho miedo

-Siento haberte hablado así... -

-No te disculpes... creo que... tienes... razón-

Acabó de ponerse los guantes. Giró la llave de contacto y pulsó el botón de arranque. Nada. El motor giraba, pero no se ponía en marcha. Tiró del aire y volvió a intentarlo.

-Muerda... Tenemos que irnos de aquí. Ahora-

-¿Irnos? ¿A dónde?-

Levanto la vista. Silvia estaba pálida. Mucho.Y temblaba

-¿Estás bien?-

-No... ¡vete! ¡Márchate mientras puedas! ¡Corre!-

-Me voy pero te vienes conmigo, vamos, sube- le dijo señalando la parte trasera del asiento de la moto. Volvió a pulsar el botón de arranque. Quitó el aire y probó a acelerar un poco...

-Por tus muertos arranca. -murmuró

El propulsor monocilíndrico de 650 cc se puso en marcha por fin, con un sonido que daba gloria escucharlo. Pero .... algo estaba mal. Volvió la cabeza. Silvia estaba tendida en el suelo, sin sentido. Con los ojos muy abiertos y la boca crispada en una mueca de dolor. Quiso bajarse de la moto la moto. Tenía que ayudarla. No podía dejarla allí. Pero su cuerpo no le respondía. Un extraño hormigueo se adueñaba de sus piernas, de sus brazos, de sus manos. No podía sentirlos. Y esa sensación de terror. Su instinto le gritaba que saliera cagando leches de ahí, mientras pudiera. No entendía nada. Haciendo un gran esfuerzo logró apretar la maneta del embrague, poner la primera y dar un poco de gas. Se sentía tan débil... Girar el puño de gas le costaba un esfuerzo tremendo. Sus manos parecían de plomo. Muy despacito se alejó de allí. Un metro, y otro y otro. Por los espejos retrovisores podía ver a Silvia, tirada en el suelo empedrado, quieta. Muerta. Lo supo. Estaba muerta. Siguió muy despacito avanzando y con cada metro pudo recuperar el control de su cuerpo. El hormigueo cesó y volvió a ser dueño de sus manos. Aceleró un poco más. Al llegar a un extremo del parque, cogió el embrague y pisó el freno de atrás a fondo. La rueda se bloqueó, la moto culeó un poco hasta que se detuvo. Giró la cabeza y vio una silueta junto a Silvia. Una mujer. Vestida de negro. Muy elegante. Abrigo caro, traje de chaqueta, botas de piel. Pelo castaño y rizado. Guantes negros. Ni muy alta ni muy baja. Piel morena. Desde donde estaba no acertaba a distinguir el color de sus ojos. Pero si acertaba a entrever su sonrisa. Sonreía. Estaba disfrutando con aquello. Allí, de pie. Desafiante

Sintió la ira desbocándose en su interior, colmándolo todo, arrasando el miedo. Inclinó un poco la moto, cogió el freno delantero soltó el embrague despacio, y dio gas bruscamente. La rueda de atrás patinó un poco sobre el empedrado húmedo, inclinó más la moto y así pudo girar 180º en muy poco tiempo. En cuanto tuvo la rueda delantera encarada hacia donde quería, puso la moto recta y soltó el freno delantero. Más gas, picó embrague y la moto se encabritó, como un caballo, la rueda delantera buscó el cielo por unos instantes, para luego regresar al suelo. Segunda, más gas. La mujer seguía sin moverse. Calculó que les separaban apenas cien metros, quizá menos. Entonces ella se dio la vuelta y comenzó a correr, en dirección a la verja que delimitaba el parque.

Al llegar a la altura del cuerpo de Silvia, detuvo la moto, la dejó sobre la pata de cabra, en punto muerto, bajó de ella y se arrodilló junto a Silvia. Sus ojos, sus preciosos ojos canela estaban desmesuradamente abiertos. La boca crispada en una mueca de dolor. Le buscó el pulso en el cuello. Nada. Estaba muerta. Le cerró los ojos con las yemas de los dedos enguantadas y acarició sus mejillas. Había rechazado su abrazo, sin saber que era el último. Un abrazo. Aquel gesto cálido y cómplice con el que se habían saludado tantas veces...

-Pagará por ello, la encontraré, aunque sea lo último que haga, pagará por ello, te lo juro. La encontraré y la mataré, todavía no se como, pero encontraré la forma, aunque tenga que buscarla en el averno.-

Subió de nuevo a la moto y salió del parque. Con la mirada y con su intuición buscaba a aquella mujer vestida de negro, no podía estar muy lejos, si, allí, un poco más adelante, en la calle, junto a la acera, pudo ver un Audi A3 rojo, aparcado en un lugar donde estaba prohibido. Ella estaba abriendo la puerta del conductor, pero antes de entrar en el coche, giró la cabeza, como la mujer de Lot y le miró. Desafiante ...

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5 Comentarios:

Blogger Pikarah dijo...

Bravo!! Muy bien cielo! Te ha quedado genial. Tétrico, pero genial. Necesito más!!

viernes, diciembre 05, 2008 10:30:00 AM  
Blogger dragonfly dijo...

Me alegro de que te guste

El martes más cositas

viernes, diciembre 05, 2008 11:19:00 AM  
Blogger Lara dijo...

Deseando que llegue el martes ;)
Muuuuuuacks!

viernes, diciembre 05, 2008 11:32:00 AM  
Blogger Ana dijo...

Me gusta el rumbo que toma, pero me estoy perdiendo un poco.
¿No te afastas un poco del tema principal?
¿Porque se intentó matar?
¿Que pasó cuando se cayó?
¿Le volvió a pasar,o solo era un recuerdo?

Entiendes que quiero decir,necesito algo que ligue estos hechos.
Me siento perdida en el cuento.

Ufff, vaya criticona estoy hecha...
No me interpretes mal,ok?
Besos

sábado, diciembre 06, 2008 1:10:00 AM  
Blogger dragonfly dijo...

A ver, te respondo

Es normal que pierdas el hilo de la historia, porque no la estoy contando de forma lineal, en orden, sino que doy saltos adelante y atrás.

El protagonista, después de su "lucha" en la discoteca, está entre la vida y la muerte, en una especie de coma y recuerda cosas que le pasaron antes, hace mucho tiempo.

Primero se acuerda de cuando era pequeño y se cayó por el hueco del ascensor de un edificio en ruinas y a presar de todo sobrevivió.

Luego recuerda algo que sucedió hace unos 10 años, cuando tomó una decision muy dificil, después de perder a la mujer que amaba.

Espero que te (os) sirva de ayuda.

sábado, diciembre 06, 2008 8:34:00 AM  

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